La responsabilidad del clima laboral


Según algunas encuestas, más de 8 de cada 10 empleados han participado, o lo harán, en las tradicionales cenas de navidad de las empresas. Según esas mismas encuestas, un 82% de los encuestados creen que estos eventos favorecen el buen clima laboral de la empresa. Y son algunos más, lo que piensan que la calidad del clima laboral es responsabilidad única de la dirección de la empresa. Esto último genera interesantes debates, en alguno de los cuales he participado en los últimos días.


¿De quién es responsabilidad contar con un buen clima laboral? Evidentemente, es responsabilidad de los líderes de la empresa la de crear y ofrecer un entorno favorable para el desarrollo de un buen clima laboral, en el que existan las mismas condiciones y oportunidades para todos los empleados.


Un liderazgo que sea flexible, adaptable y situacional (como decía en mi último artículo), reconocimiento del trabajo bien hecho y de las habilidades y competencias de los trabajadores por parte de la dirección, estructuras bien definidas, donde cada uno conozca su role y el de los demás, organizaciones abiertas y participativas, promoción del compromiso de los empleados a partir de su visión de compromiso de la empresa con ellos mismos, evitar los departamentos “estancos”, favorecer las relaciones multifuncionales, etc. son algunos de los principales factores que han de generar ese entorno favorable y cuya responsabilidad recae, sin duda, en la dirección de la empresa.


Pero el clima laboral no responde al pensamiento lineal de causa (gestión directiva) y efecto (buen clima laboral). Con eso solo, no basta. El que se den las condiciones óptimas para el desarrollo de un evento deportivo, por ejemplo, no garantiza que veamos un buen espectáculo colectivo. Necesitamos, por lo tanto, un pensamiento diferente, circular, que nos haga ver que es posible, que “la gente no se agolpe en los supermercados ante la falta de alimentos”, como hemos escuchado alguna vez en las noticias, sino que también puede ser que “haya falta de alimentos debido a la gente que se agolpa en los supermercados”.


El ser humano es un animal social, vivimos en sistemas y trabajamos en sistemas. Sistemas no definidos con un conjunto de elementos, sino como el conjunto de las interacciones de esos elementos entre si y en diferentes entornos. Y además pertenecemos a distintos sistemas a la vez; el que conforma nuestro departamento, el que conforma la empresa, pero también el que conforma nuestra familia, los amigos, etc.

El cómo nos comportamos, como interactuamos con el resto de los elementos del sistema, con nuestros compañeros de trabajo, afecta de manera indiscutible al funcionamiento y la salud de la organización, ya que esos comportamientos influyen en la comunicación, conexión, fuerza de trabajo y toma de decisiones que surgen a nivel individual. Por lo tanto, la organización es el resultado de todas esas interacciones, lo que incluye el clima laboral en la empresa. O dicho de otro modo, todos somos responsables, en mayor o menor grado, de la buena salud y la positividad del sistema al que pertenecemos.


Esta responsabilidad compartida pasa por conocer y aceptar nuestra función dentro de la empresa y, también, conocer y respetar la función de los demás. En la empresa no todos somos iguales en tanto que acarreamos distintos niveles de responsabilidad. Por ello es importante entender y respetar la autoridad de la jerarquía ¿Qué pasa, por ejemplo, cuando puenteas, dejas puentear o te puentean? Evidentemente, no es un comportamiento que aporte positividad al sistema.


Y también es importante reconocer la relevancia de cada uno de los roles de nuestros compañeros y colaboradores, lo que nos lleva a aceptar el derecho de todos a pertenecer a un mismo proyecto evitando cuestionar las capacidades y habilidades de los demás y en consecuencia a juzgar si “fulano de tal” debe o no debe ser parte del mismo.


En general, es fundamental el reconocimiento del rendimiento y las capacidades. Pero no solo como responsabilidad de los cargos directivos. También reconocer públicamente las aportaciones y competencias entre colaboradores de igual rango o entre distintas funciones y departamentos, así como el peso de esas aportaciones, contribuye al buen clima. Por supuesto, debe existir un equilibrio, percibido a todos los niveles, entre lo que tomamos y lo que contribuimos. Cuando una persona hace el trabajo de otros o cuando otra persona no trabaja lo que le corresponde, se produce una descompensación, que queda grabada en la “contabilidad” que hacen los demás de quien dio y quien se negó. Y esos balances desequilibrados llevan al descontento.

Respetar la antigüedad es otro aspecto clave. Cuántas veces no nos habremos encontrado en nuestra vida profesional, con que un nuevo fichaje aparece “como un elefante en una cacharrería” menospreciando el trabajo que se ha hecho hasta su divina llegada. Reconocer que los que ya estaban son los que han contribuido a los éxitos de la empresa y apoyarte en la experiencia y el conocimiento interno que atesoran, es fundamental para una mejor y más rápida adaptación y aceptación evitando ser percibido como un “invasor” del que todos recelan. Incluso las personas que ocupan un nivel jerárquico más alto salen ganando cuando reconocen los meritos de los que estuvieron antes.


Y por último, aceptar que las cosas son como son. Que nos enfrentamos a dificultades y que tenemos debilidades, sin necesidad de hacer un cisma por ello. Omitir comentarios, ocultar información, evadirse pretendiendo que los problemas no son tan graves, son actitudes que solo ayudan a generar conflicto y malos entendidos. La realidad no puede ser negada, tiene que ser conocida y compartida. Finanzas debe conocer los problemas de ventas y estos los de producción, producción los de finanzas y viceversa. De igual modo aplica a problemáticas específicas dentro de un grupo de trabajo. De esta manera nos enfocamos en soluciones y fortalecemos los lazos dentro de la empresa.

A partir de aquí, sería constructivo preguntarse cuál es, en base a lo anterior, nuestro grado de responsabilidad en el clima de la empresa y que es lo que estamos aportando para la mejora del mismo. Quizás la reflexión nos lleve a pasar a formar parte de la solución.

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