¿Conflictos? Si, gracias


¿Quién no prefiere una vida libre de conflictos? Es perfectamente entendible. Un conflicto es una diferencia entre dos o más personas o grupos caracterizada por la tensión, el desacuerdo, la emoción o la polarización, donde la vinculación afectiva está rota o es insuficiente, y que nos puede llevar a una respuesta emocionalmente destructiva Y ante eso, nuestro cerebro nos dice que el conflicto es algo malo y nos prepara para pelear o salir huyendo.


Sin embargo, la realidad es que los conflictos bien gestionados pueden ser muy beneficiosos para las personas y las organizaciones.

Durante años, hemos tenido una visión negativa del conflicto, asociado a violencia, destrucción e irracionalidad. El conflicto ha de ser evitado a toda costa y, si se da, debemos eliminarlo o suprimirlo, con una actitud autoritaria si es preciso. Muchas de las empresas de hoy en día continúan manteniendo esta visión del conflicto, si bien es cierto, que, cada vez más empresas, ven el conflicto como algo natural e inevitable en las organizaciones y en las relaciones humanas y que, hasta cierta medida, no es algo positivo o negativo en sí mismo, sino que más bien depende del modo en que se gestione ese conflicto. Por lo tanto se acepta la existencia del conflicto y se relativiza su importancia.

Según la American Management Association, pasamos un 24% de nuestro tiempo gestionando conflictos. Suena como una gran pérdida de tiempo ¿No es así? Pues en realidad, puede resultar siendo una gran oportunidad si lo vemos desde otra perspectiva; el conflicto es necesario para mejorar el rendimiento de las personas y las organizaciones y es conveniente estimular un nivel apropiado de conflictos.

Posiblemente esta afirmación acerca de la estimulación de los conflictos es difícil de aceptar. No estamos hablando de generar conflictos indiscriminadamente y sin un plan. De eso, disputas, malos entendidos, desacuerdos, discordias, posiciones polarizadas, etc., ya nos ocupamos de forma natural desde nuestra condición de seres humanos, sin necesidad alguna de que nadie nos lidere en ese cometido. De lo que estamos hablando es de impulsar y gestionar el conflicto para crear nuevas energías, posibilidades de cambio, estimular la creatividad, alinear objetivos y fortalecer los vínculos emocionales de los equipos. Este enfoque está siendo ya aceptado por muchas multinacionales, start-ups, e incluso lo vemos a diario en organizaciones políticas y gubernamentales, donde se promueve el debate de ideas. Podemos considerar el Congreso de los Diputados como un escenario de estímulo de conflictos, del que deberían salir nuevos acuerdos positivos como fruto del actual escenario político.


Por supuesto, la confrontación tiene sus riesgos. Mal gestionada y enfocada en un escenario “yo gano-tu pierdes” puede ocasionar perdidas a todos los niveles, así como socavar la confianza y el respeto entre los miembros de la organización. No obstante, hay muchas más razones para pensar que, gestionando adecuadamente los conflictos, estos pueden producir resultados muy positivos en los que todas las partes ganan.

Para ello, es importante mantener el objetivo claro, dejando al margen posibles interferencias emocionales, el mayor catalizador de los conflictos. Se trata de identificar bien el problema y asegurarse de que es real. Esto nos va a permitir enfocarnos de forma objetiva en lo que verdaderamente es importante, evitando los prejuicios o las opiniones. A partir de aquí, abrir un diálogo sincero, comparando percepciones que nos lleve a acordar nuestras diferencias y también reconocer aquello en lo que estamos de acuerdo, permitiendo establecer una negociación para resolver las diferencias proponiendo soluciones. Haciendo concesiones cuando sea necesario, y facilitando la reciprocidad por la otra parte. Y finalmente aprovechar para fortalecer las relaciones. Debemos aceptar el punto de vista de la otra persona sin estar necesariamente de acuerdo.

En definitiva, el conflicto puede ser muy saludable si es gestionado adecuadamente. Lo importante es generar una atmósfera que reduzca el conflicto destructivo, y estimule confrontaciones constructivas que formen parte del riego sanguíneo de las organizaciones.

Si quieres aprender a gestionar conflictos para obtener mejores resultados en tu carrera profesional o en tu negocio, llámame al 609707369 o escríbeme a javier@javierlois.com y estaré encantado de escucharte para proponerte la mejor solución adaptada a tus necesidades.


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