Papá, quiero ser artista...


Últimamente la necesidad de decidir un camino profesional me persigue. Me explico: mis hijos están en esa edad en la que tienen que decidir que van a estudiar cuando terminen el bachillerato, y están permanentemente bombardeados, con la mejor de las intenciones, con un montón de mensajes que, en ocasiones, les resultan más bien poco clarificadores. Algunos padres van al instituto a dar charlas contando su experiencia profesional (yo aún no tengo claro si ir), acuden a universidades a explorar las distintas opciones y, por si eso fuera poco, reciben nuestros “consejos” y los de sus amigos, en la misma situación que ellos, acerca de qué carrera hacer.


Al mismo tiempo, son varios los clientes de mi actividad de coaching que, en su objetivo de definir un nuevo camino profesional después de años de experiencia, comparten durante las sesiones que se equivocaron. Que querían estudiar una cosa, pero finalmente eligieron otra porque tenía más salidas, o porque sus padres les dijeron lo que tenían que estudiar para ganarse bien la vida. O, en algunos casos, simplemente estudiaron aquello que les decían que se les daba bien. Ahora, después de una larga y, algunos casos, brillante carrera profesional, se dan cuenta de que dedican demasiado tiempo a algo que no les gusta y se preguntan cuándo y porque decidieron abandonar sus sueños.

También escucho a muchos jóvenes contar que sus padres les dicen que les parece muy bien sus sueños de ser cineasta, diseñador/a o arqueólogo/a , pero que primero estudien una carrera que les dé de comer y, después, ya si eso, estudien (de su bolsillo) lo que les dé la gana una vez estén colocados. Y normalmente, esas carreras son las de siempre; una ingeniería, medicina o cualquier otra que sea de ciencias. Porque aun hoy en día todos sabemos que todos los listos son de ciencias y los de letras terminan en letras porque son cortos o tontos. Y sino, que se lo pregunten a Camilo José Cela, Vargas Llosa o Alejandro Amenábar, por poner algunos ejemplos.

Está claro que, tanto padres como la comunidad educativa, lo hacemos con la mejor de las intenciones. Pero la realidad es que la realidad ha cambiado. No es que antes si hubiese que buscar una carrera para poder ganarnos la vida y ahora no. Seguramente este comentario también era válido hace 40 años, porque el 70% de las profesiones que existen hoy en día, no existían hace 40 años. ¡Vamos que si la realidad cambia!. Y lo hace a una velocidad de vértigo. Hace unos días escuchaba en una conferencia que el 80% de los estudiantes que vayan a empezar una carrera dentro de los próximos 5 años, trabajará en profesiones que hoy aun no existen. Entonces ¿Cómo sabemos qué carrera nos permitirá ganarnos la vida? Difícil.

Que no se me malinterprete, el conocimiento es importantísimo. Te permite, por poner un ejemplo, sacarte el carnet de conducir y te abre las puertas a tener un coche, pero en sí mismo no te habilita a ser un gran conductor. Para llegar a convertirte en el gran conductor de tu vida profesional hacia el éxito son necesarias 4 cosas:


  • Optimismo. Personas positivas que se enfocan en buscar soluciones, creyendo que es posible y que son capaz. Personas que son responsables de lo que les ocurre y que no buscan culpables ni responsables fuera (todavía hoy decimos que hemos aprobado o nos han suspendido...)

  • Pasión. Amar lo que hacemos, dedicarnos a lo que nos gusta. Si algo te gusta, serás bueno en ello. Qué diferencia hay cuando vas a un restaurante y alguien te sirve con pasión frente a cuando alguien te sirve con la cara larga ¿A cuál vas a volver? No se trata solo de tener títulos, sino de hacer lo que te guste. Vas a levantarte muchas mañana durante años para hacer lo quieras que hagas, así que mejor será que te guste.

  • Trabajo duro. El éxito no llega solo. Hace poco hablaba con una persona que me decía que alguien se había forrado con una chorrada y claro, hacía alusión a la suerte. Le pregunte si sabía cuántas veces antes lo había intentado antes y había fracasado…. nada llega por casualidad. Michael Jordan decía que había sido quien había sido porque había fallado miles de veces el tiro decisivo y aun así se la había seguido jugando en cada partido. Al fundador de Whatsapp le denegaron trabajo en Facebook y a Steve Jobs le echaron de su propia empresa.

  • Y, por supuesto, conocimiento. Los conocimientos globales se multiplican por 1,5 veces cada año. Esto quiere decir que en 5 años los conocimientos serán 7 veces mayores a lo que tenemos hoy. Así que el conocimiento no es solo algo que se adquiere en el colegio y la universidad y ya está. El conocimiento es aprendizaje permanente: sino pedaleas, te paras y te adelantan.

Así que, lo mejor es pensar a que quieres dedicar los próximos 40 (o más) años de tu vida. Porque la vida hay que vivirla y no ganársela. Y si te equivocas eligiendo, no pasa nada, nunca es tarde para cambiar ni para reinventarse.

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