7 claves para mejorar tu productividad


Cerca de la mitad de los trabajadores reconocen que no son suficientemente productivos en su trabajo. Y, probablemente, un gran porcentaje de la otra mitad tampoco lo es, aunque no lo reconozca. Solemos abordar esta situación con la mentalidad de “mas”; más esfuerzo, más conocimiento, más trabajo, más inversión… y no es tanto una cuestión de hacer “mas” como de hacer mejor. Es necesario desbloquear las capacidades que ya existen, en nosotros mismos y en nuestras organizaciones, para mejorar nuestro rendimiento y alcanzar mejores resultados más rápidamente.


Estas son 7 de las claves para lograrlo:

1. Cambia la mentalidad

Hasta ahora hemos pensado que cuando hay un problema de rendimiento se debe a una falta de conocimiento o preparación. Por ello, invertimos tiempo y dinero en formarnos permanentemente. Y, si bien es siempre un acierto invertir en conocimiento, muchas veces metemos más conocimiento del que usamos. No acumules información, haz algo con ella. Perdemos el 87% del conocimiento adquirido si no hacemos algo con él en los primeros 3 meses.


La mejora del rendimiento va más allá del conocimiento. Tiene que ver con las capacidades que ya tenemos, con aprovechar nuestras fortalezas y explotarlas al máximo. De lo que se trata es de identificar y eliminar las barreras que impiden que explotemos nuestras fortalezas.


Para ser efectivos hay que usar ambos modelos; añadir conocimientos en aquellas áreas que sea necesario y entrenar la capacidad de abstraerse de todas esa interferencias que nos impiden rendir al nivel de nuestro potencial.

2. Practica el foco

Lo que diferencia a las personas que más rinden no es generalmente lo que saben o su talento. Seguro que todos hemos conocido a personas con grandes conocimientos y capacidades que no son capaces de rendir de acuerdo a todo ese potencial. La realidad es que no se trata de que sepamos bien que hacer, sino de que hagamos bien lo que sabemos, sin caer en distracciones. Esa capacidad de abstracción, además de creer en las capacidades de uno mismo y poner pasión en lo que haces, son los pilares del rendimiento.

3. Usa un método

Lo mejor para practicar ese foco, es utilizar un método. Para ello es importante seguir una secuencia de 4 pasos para fijar la atención en lo importante. Este método no es más que una serie de principios universales y lógicos para la toma de decisiones, que en coaching llamamos GROW. Primero decidimos que queremos hacer, nuestro objetivo, y a partir de ahí exploramos con qué recursos contamos, que opciones tenemos en base a eso y que vamos a hacer, el plan.

4. Concreta

La falta de concreción es el mayor enemigo del éxito. Quiero vender más, por ejemplo, no es un objetivo, al menos no uno en el que vayamos a tener éxito. Quiero llegar a 10 nuevos clientes por trimestre. Eso ya empieza a parecerse a un objetivo concreto. Además piensa cual sería un resultado aceptable para ti ¿Qué ocurre si son 5 en lugar de 10? Está bien apuntar a las estrellas, pero sin que el objetivo se nos haga “bola” y termine por desmotivarnos.


Lo mismo ocurre con el plan, la diferencia entre el que dice, "tengo ganas de ir a ver esa película" y el que directamente saca las entradas para ver la película, es que esté último, con casi total probabilidad, verá la película.

5. Evita las excusas

Deja de usar eso de que “no me da la vida”. No me lo creo. Y la experiencia demuestra que en la mayoría de los casos no es más que una excusa. No existe falta de tiempo, existe falta de interés. Y dispersión, mucha dispersión. Exceso de interferencias y falta de foco. Para cambiar esto, sigue estos 3 consejos:


  • No gastes tu energía en aquello que no depende de ti, algo que hacemos bastante habitualmente. Concentra toda esa energía en aquello que depende de ti.

  • Dedica tu tiempo a explotar tus fortalezas en lugar de a desarrollar tus debilidades, a menos que están sean un factor determinante para tu actividad.

  • Divide tu objetivo en trocitos pequeños, tan pequeños como para dar un paso cada día. Asegúrate que cada paso te lleva en la dirección correcta.

6. Actúa

No hay que confundir el movimiento con avanzar. Un balancín infantil se mueve, pero no avanza. Evita la parálisis por análisis. Dedicamos mucho tiempo a optimizar un plan antes de actuar. Ya estamos en movimiento, pero no avanzamos. Te animo a hacer lo contrario; actúa, y ya optimizaras. Deja un lado el miedo al fracaso o al error. Cometer un error es lo mejor que te puede pasar, te ayudará a optimizar tu plan y convertir tu propuesta de valor en cada día mejor. Date permiso para equivocarte y considera el error como una buena noticia.


7. Pide feedback


Exponerse a escuchar lo que normalmente no nos gusta oír, las críticas. Pide feedback a los clientes insatisfechos, y también a los satisfechos. A tus socios, amigos o cualquier persona involucrada en tu actividad. Y pide feedback también de los positivo. Es muy humano fijarnos solo en los errores y no tanto en los aciertos cuando recibimos o damos feedback. Después compara ese feedback con el tuyo propio. Te ayudará a crecer y, además, es una magnifica herramienta para seguir manteniendo el foco en lo importante.

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